23 de julio de 2007

Tazas y Cohetes

Estamos en 2007. Si usted se encuentra en la región de los "treintaytantos" (no se engañen, en Europa Occidental estamos hablando de la franja que va de los 27 a los 42), recordará las especulaciones que en su infancia pudo escuchar sobre cómo sería el mundo del siglo XXI. ¿Se acuerdan de "Mes enllà del 2000"? En la TV3 preolímpica, aquel programa de divulgación científica se aseguraba que el inodoro quedaría obsoleto en poco más de una década. En una película de la época, "Demolition Man", Sylvester Stallone perseguía a Wesley Snipes hasta el futuro por arte de criogénesis. En aquella película también se anticipaba el devenir del nuevo báter: El bueno de Rocky no sabía usar "las conchas de limpieza", así que su ruda cabeza de cabernícola del siglo XX solo dió para recopilar varias multas de papel con las que lograr asearse a su usanza. En fín, no quisiera abundar más en el tema, pero parece que a principios de los 90 el inconsciente colectivo tenía algún rencor no resuelto con la tradicional mecánica de las aguas mayores.

Y hoy, a mediados de 2007, seguimos sin que nada ni nadie logre desbancar a la vieja escobilla: Señoras y señores, esto es un hecho.

Sin embargo, mientras yo malgasto mi hora de descanso tras la comida escribiendo este atentado al buen gusto, y de igual modo usted despilfarra su valioso tiempo leyéndolo, en algún laboratorio de la NASA (seguramente en el JPL -Jet Propulsion Laboratory-) están probando las tecnologias que nos llevarán de un modo más económico, sostenible y rápido a Marte, al Cinturón de asteroides, o a las enormes reservas de agua de las lunas jovianas.

¿Quién retirará al sistema de propulsión química? Quizás sea el motor iónico, con el que llevan 40 años haciendo pruebas. O el sistema de "vela fotónica" antes tan aceptado en la ciencia-ficción hard, y ahora tan defendido en foros científicos. O el reciente Mag-Beam, a base de emisiones magnetizadas de plasma, que ya puede reducir el viaje marciano de 30 a 5 meses.

Me gustaría ver esto. Y es probable que dentro de 40 o 50 años, si llegó a ser octogenario, vea importantes cambios de fundamento en la estructura del aseo convencional. No es improbable que en 15 años se comience a promulgar leyes que impongan restricciones al enorme consumo de celulosa y agua potable que cotidianamente circula por los sifones de nuestros lavabos. Desde luego es más verosimil que yo viva para ver eso a que llegue el día que escuche que estamos poblando otro planeta. Como una colonia en Marte.

Pero me gustaría verla. Mucho.

Veo que esa curiosidad no la comparte todo prójimo. Posiblemente algún técnico en telegrafía múltiple a finales del siglo XIX se preguntase si algún día se llegaría a desarrollar algo parecido a lo que hoy llamamos correo electrónico. Probablemente la mayoría de sus coetáneos no gastaban mucho tiempo en esas cábalas, del mismo modo que en la actualidad tampoco lo hacemos tras pulsar "Enviar" en el Outlook.

Pero quien me revienta es el capullo indiferente del siglo XXVI. Llamémosle Osvaldo Jones. Ese tio posiblemente tenga domicilio y trabajo en una prospección minera marciana. En vacaciones se vendrá al apartamento que la familia Pacheco-Jones tiene en Tierra, pongamos que en la costa occidental de la península de Labrador (en 5 siglos habremos hecho de ella una región cálida). Ese mamón vendrá frito todo el viaje, y la azafata lo despertará poco antes de llegar a la órbita lunar para recordarle que se ponga el cinturón. El mamonazo no prestará atención a la ventanilla, y no dedicará un solo segundo a pensar que está viviendo lo que solo podría ser un sueño para tanta gente del siglo XXI. Es más, todo el conocimiento que Osvaldo tendrá de la Tierra de 5 siglos atrás es que era un planeta sucio lleno de catetos.

Ojalá Osvaldo, en su jodido retrete marciano, tenga que seguir usando la escobilla.
Si es así, y llegas a leer esto dentro de 500 años, ¡Jódete, Osvaldo!

20 de julio de 2007

Genio y Figura



Acallemos de raíz toda duda con esta demostración empírica: Xavier Sala i Marti (o como cojones se escriba) interpretaba a Mike, el enano cool-mod-rocker (o lo que fuese, lo que Azagra diga), en la serie de la BBC "Els Joves" (The young ones).

Sin embargo, puede que alguien les diga que era el actor Christopher Ryan quien realmente interpretaba el papel de Mike TheCoolperson. Antes de tomar conclusiones precipitadas, sosiégense y reflexionen cotejando las corbatas: ¿En serio creen que alguien que no fuera XSM se dejaría poner eso?

Ecce homo, que diría mi abuela.

AGRADECEMOS a QDS la inspiración dada: http://qualcosadisinistra.blogspot.com/2007/07/vint-minuts-ms.html