3 de agosto de 2007

Anatomía de Jou

En el patio de alguna bodega. Jou se acerca, y en la mano lleva setenta y cinco centílitros de lo que siempre fué el auténtico mejor amigo del hombre. Un hombre bueno y feliz solo puede generar sinergias de bondad y felicidad.
Tras él y a la derecha, tumbonas a la sombra, aparentemente orientadas al último sol de la tarde.
En primerísimo plano mi rioja favorito, un Viña Tondonia, que tras una guarda de casi dos décadas debe estar ahora en su mejor momento si se ha guardado con mimo y cuidado.
Dos metros y Jou toma posesión de la silla de teca. Alfonso empuña el sacacorchos. No hace ni frio ni calor, solo calma y campo. El pino, al fondo, quiere ser mecedora. Las copas enseguida serán envinadas.
Renace para su destino, irrumpe el aire en la morada del genio. Pura teja, aromas viejos de cera y muebles del desván. Goloso como pocas cosas pueden serlo. Relatividad, el tiempo no se detiene pero avanza muy despacio.
Hoy empiezan las vacaciones.
No está escrito lo que voy a dormitar.
Señoras y Señores, nos vemos en Septiembre.