14 de octubre de 2007

Una oportunidad para PaCo


En la película de Stanley Kubrick "2001, una odisea del espacio", adaptación de una de las más conocidas novelas de Arthur C. Clarke (entre las menos conocidas también hay joyas) conocimos a HAL 9000, el impresionante ordenador que controlaba el funcionamiento de la nave Discovery. Kubrick nos quiso mostrar a HAL como el personaje más humano de la tripulación. Aquella luz roja, una mirada cálida (viva, cuanto menos) a la vez que inquietante. Aquella amable entonación, dotada de cierta emotividad, en contraste con el comportamiento frio y mecánico de los tripulantes humanos.

No vamos a hacer exégesis de la obra del director. Desde luego, ese trabajo ya se ha hecho por muchos otros, mucho antes, mucho mejor, con mucho más criterio y en muchos sitios. Pero quería recuperar esa metáfora antes de presentaros a PaCo.

En alguna parte leí que el simulacro, para Platón, era el acto de representar algo que no existe, sin que esa misma representación implique existencia. Y en el existencialismo, que en todas las cosas siempre la esencia precede a la existencia, con la única excepción de los seres humanos. No hay un propósito para ser: Se existe, y solo después de existir, cabe la posibilidad de describir la esencia de lo sido.

Me parece extraña esta idea. Antes me parecía muy válido el rollo este de Sartre: Primero eres, luego mueres, y solo entonces tiene sentido dar una definición de lo que fué tu vida. Cualquier intento previo a la muerte sería prematuro. Y cualquier intento previo al nacimiento sería impropio, porque el diseño es para los lápices, los relojes o los coches de carreras, pero no para las personas.

Pero ya no me sirve. Intuyo que la vida no solo es compleja. Es jodidamente inabarcable desde una perspectiva que pretenda ser intelectual. Porque compleja es demasiado simple. Para ponernos a describir una vida, no solo importó lo que hicimos o dijimos. También lo que no hicimos, lo que no pensamos, lo que no sentimos. Incluso lo que no descubrimos porque escapaba a nuestra capacidad de autorepresentarnos. "Alexitimia", una palabra que he aprendido hoy, significa ser incapaz de verbalizar emociones. ¿Quien puede dar cuenta de las verdades, mentiras y medias-verdades que el difunto se contó solo a sí mismo? ¡Ni siquiera un Lázaro reformado a lo Johnny Mnemonic!

Para la vida no hay ni crónica ni diseño. Yo me rindo.
Intuir siempre tuvo una excelente relación calidad-precio.

El artefacto de la foto es PaCo (Poeta automático Callejero Online).
Es un robot humanoide que pide limosna. Cuando alguien suelta una moneda en la hucha que PaCo sostiene en su mano derecha, PaCo genera una poesía automática completamente nueva e inédita a partir de bases de datos léxicos administradas por software que analiza posibles morfosintaxis de lo que va creando. Entonces muestra su trabajo en la pantalla que lleva en la cabeza, mientras declama "a viva voz" a través de su altavoz. Incluso le imprime una copia.

Pero PaCo no ofrece sus servicios a cualquiera. Avanza erráticamente con su silla de ruedas, analizando a través de su sistema óptico lo que se va encontrando, y solo cuando le parece reconocer un ser humano en situación de reposo, se le acerca y despliega su talento.

Desde luego, PaCo no esta vivo.
Por ley transitiva, su poesia tampoco.
¿Pero es tan diferente su capacidad poética de la humana?
Lo es, pero intuyo que no mucho.

Directivos de las grandes discográficas:
Contraten a PaCo como autor para las letras de las canciones que acaban interpretando la empalagosa legión de los Luis Miguel, Alejandro Sanz, Luis Fonsi, Carlos Baute, Marc Anthony, Chayanne, Elvis Crespo, etc...
Reciclemos ese vertedero de piedra falsa y sentimentalismo hueco, y a partir del residuo, inauguremos el DadaCyberPop.

Eso sí, a la gente de Feliciano o Gilberto Santa Rosa no me los toquen.
Tengamos la fiesta en paz.

9 de octubre de 2007

Ahorro energético


Discúlpenme las lectoras del blog, pero este artículo esta dirigido a tí, barón urbano de treintaypocos. Te sugiero un weekend ecológico. Este fin de semana vas a ahorrar energía. Concretamente, la tuya.

Necesitas lo siguiente:

- Bata vieja moderadamente deshilachada
- Antiquísima camiseta de publicidad degastada por años de uso (como mínimo 8 años)
- pantalones pijama de franela (opcional)
- Gayumbos tipo boxer, de los que "cojen pero no aprietan"
- Incienso en barritas (con 20 tendrás suficientes)
- Una mantita de Ikea (recomendamos el modelo MÄLOLI)

Cuando el viernes por la noche llegues a tu hogar, enciendes un bastoncillo de incienso. A partir de ese momento procura mantener activa esa fumarola durante todas las horas de vigilia del finde (no serán muchas). Preguntarás "¿Porqué?", a lo que yo responderé "¿Porqué no?". Confórmate con pensar que ES MEJOR ASÍ.

Acto seguido, te das ese baño relajante que desde el puto lunes pasado ya te estabas mereciendo. Pasa de velitas. ¡Si realmente no te importa! Tú lo único que necesitas es agua calentita, sales o espuma que cubran la superficie del agua ocultando eso que aún llamas cuerpo, un chupito de whisky "ese-del-bueno-que-te-gusta-a-tí", y si te parece bien, hasta lectura.

Esto te va a reportar dos cosas: Empezar con buen pie para pillarle el ritmillo al fin de semana, y no menos importante, toda la higiene que vas a necesitar en las próximas 57 horas. Porque cuando salgas y te seques, te pones la indumentaria arriba mencionada y no te la quitas hasta que el lunes amanezca. Cuanto más vieja sea la camiseta, más auténtica será la experiencia.

No faltarán quienes supongan que una conducta como la propuesta, cuanto menos, nos conducirá inexorablemente a heder como una mala cosa. Y a un nivel olfativo, eso ya supone impacto ambiental, lo que paradojicamente desbarataría el propósito ecológico del asunto.

¡Pues nada de eso!
Para apestar, hay que transpirar.
Para transpirar, hay que hacer cosas que impliquen movimiento.
Solución: Limítate a hacer cosas que no impliquen movimiento.

Y hay muchas actividades de este tipo cuyo ejercicio puede desplegarse en todo su contenido desde el cómodo y entrañable sofá del comedor sin que las pulsaciones por minuto pasen de 80. Considérate el Indurain del sillón. Cuanto menos 5 grandes categorías:

  • GASTRONOMICAS: Pizza por teléfono, caja de galletas, caja de donuts, helado con nueces de macadamia (lo puedes pedir con la pizza), bolsa de quicos, etc...
  • MULTIMEDIA: Jugar a "la plei", ver España Directo, ponerte un par de temporadas seguidas de Los Soprano, seguir jugando a "la plei", etc...
  • ONIRICAS: Sueños de todos los tipos y todos los gustos, pero quizás no para todas las edades...
  • REFLEXIVAS: Como las oníricas, pero sin sueños.
  • CONTEMPLATIVAS: Como las reflexivas, pero despierto.
Francamente, no sé que más escribir sobre el tema.
¿Pero hace falta?

Para acabar, solo recordarte que desaconsejan esta práctica la OMS, tu pareja, tu menguante círculo social y sin duda toda una rugiente horda de personas en las que ahora no caigo pero que sin duda existen y se presentarán por sorpresa en medio de tus sesteos. Joder, ¿qué cojones les pasa? ¿Es que no saben gozar de la buena vida?

8 de octubre de 2007

RES EXTRA COMMERCIUM


Acabo de ver esto en Ebay. El tipo pone a puja su alma.

Una parida como esta hace 2 o 3 años tenía noticia. Me imagino a Matias Prats haciendo una de sus coñas politicamente correctas con el asunto. La verdad es que hoy no deja de ser una gansada, no muy original, pero mínimamente entretenida.

Me gustaría saber si el ganador de la puja pagará los 47,51 € que ofertó. No sé si la titularidad del alma coincide con la propiedad. Igual es como los seguros, que una cosa es el asegurado, otra es el tomador... Quizás Dios tenga acción de retracto sobre el alma, que también puede ser. La defensa teológica del antiabortismo señala que la vida no pertenece a quien la disfruta, y que es Dios quien detenta la nuda propiedad.

El ganador de la puja, si desea desdecirse, puede instar la nulidad del contrato por ser el alma res extra-commercium, cosas que no pertenecen al tráfico económico de los mortales. Por otra parte, Ebay o el vendedor podrían exigir el cumplimiento del contrato. Si el alma no es tangible, sí lo es el papelito expuesto, al que cada cual dá el valor que le parece. El hecho de pujar es darle tácitamente un valor (ya sabrá el pujador sustanciarlo), y la doctrina vinculante de los actos propios podría defenderse en ese sentido.

Pero no creo que estos gansos lleven la coña más allá.

¿Y si la coña llegara por sí sola al Más Allá?
¿Y si se entera el Omnisciente?

Perdónales, Señor,
y usucápeles de una vez su irreverente alma.
¡Ganancias celestiales tasadas en 47,51 €!