29 de julio de 2008

Money

Dentro de poco llegaremos a las 5000 visitas, y aunque humilde y muy modesto, mentiría si no te confieso que estoy bastante satisfecho de este rinconcito virtual. El tema es que llevo un tiempo valorando si quiero estar un poco más satisfecho, y eso pasaría por ganarme algo de vil metal. Ya lo ves, ya lo ves, codiciare humanum est...

Aparte de otras contribuciones a las que siempre estaré muy agradecido, sería un detallazo por tu parte que con tu opinión aportaras un granito de arena en la encuesta que tienes aquí al ladito, pues me gustaría saber qué piensa el vulgar vulgo acerca de estas bajas inquietudes.

Nadie me crea atribulado, yo luego haré lo que me venga en gana pues soy señor y soberano (bajo licencia de Blogger) d'esta morada. Pero si has de ser déspota, mejor serlo ilustrado.

Pim Pam Pum

No se qué cadena de televisión nipona o coreana presentaba hace un tiempo un concurso bastante cafre: Se valoraba la capacidad del concursante para soportar estoicamente el dolor que de variopintos modos se le iba infligiendo. Todo con cierta imaginación y pleno consentimiento, como en Jackass, si bien en ese caso el sufridor era a la vez guionista. Pero no hace falta irse tan lejos, nuestra TV tiene mil formas de mostrarnos lo mismo con diversos formatos.

Aquí se nos presentan dos opciones básicas, según el gusto del consumidor: Hormigas Blancas para humillar a alguien bajo el pretexto de revisar(le) el pasado (¿?), o ¿Donde estás corazón? en caso de querer verle el careto mientras lo ponen mirando a Lugo con la tranquila dispensa de que cobra por ello. Cito los nombres de dos programas, pero son solo dos gotas de agua en el oceano del sadismo televisivo. Casi todas las cadenas juegan de un modo u otro al show de la humillación. Ahora no me acuerdo del título, pero hay otro programa en el que ganas una pasta no excesivamente gansa si te revuelcas moralmente por el lodo ante el polígrafo y fulminas irreversiblemente cualquier atisbo de posible vida familiar y social, dejándote como única opción el exilio a algún país de lengua no hispana.

Nada más lejos de mi intención leerle cartillas a nadie, ni mucho menos alzar la bandera del catastrofismo moralista o renovar el Pesimismo del 98 (de la "1898 Generation", no se me despiste). Ni puedo ni quiero tirar la primera piedra. Yo mismo le he reido muchas veces las gracias a este tipo de programas, ya que a veces hasta son entretenidos.

Pero me acuerdo de las tremendas audiencias que tenían "Un Dos Tres" o "El Precio Justo", cuando muchísimos Fulanitos nos quedábamos atrapados a la pantalla hasta que finalmente algún Menganito se llevaba un buen premio. Y aunque hubiera algo de envidia, casi todos los Fulanitos nos alegrabamos algo por el Menganito de turno. "Coño, ¡que lo disfrute el chaval!", se decía. Y cuando tomo conciencia de ese aparente contraste con la mala hostia que parece hoy conducirnos, llego a creer que tenemos oxidada la brújula, que tomamos la sartén de nuestro aburrimiento por el peor mango y que convendría disponer de una tele que desenseñara a desaprender como se deshacen las cosas.

¿Es más justa o presentable la agresión si es consentida o remunerada?
Yo pienso que esa triste bula es un triste bulo.

25 de julio de 2008

Café sin reggaeton

“Cuando tu única herramienta es un martillo,
cualquier problema te parece un clavo.”

Anteayer me tomé un expresso en un barecito próximo a la oficina. Como yo no tenía lectura y el establecimiento no tenía puesto el reggaeton en el hilo musical, confluyeron las condiciones objetivas básicas y necesarias para que me diera por pensar sobre cualquier bobada. Divagando, por supuesto. Como en la actualidad soy el intelectual más fino y perspicaz de este gran país llamado Eurasia, mientras deglutía aquel oscuro e infecto brebaje me vino a la memoria esta frase de Mark Twain que ahora no sé si señalo ut supra con el debido rigor literal. Aunque eso es lo de menos. La cuestión es que pensando pensando llegué solito a ciertas conclusiones: De entrada siempre es bueno atesorar una caja grande de herramientas. Otra recomendación bastante acertada es hallar la manera de no tener nunca problemas. La alternativa óptima pasaría por hacerse con una caja grande de herramientas, color azul oscuro y con asas negras metálicas –si los fontaneros de toda la vida han usado este modelo será por algo- y encima saber evadirse de cualquier dificultad que la adversidad ponga a nuestro paso. Con ello no solo se vive mejor, sino que a la postre puede uno introducirse con holgadas garantías en el inabarcable mundo del bricolaje. Que no es poco.

Pero si no quieres llegar tan lejos, ¿ya dispones de una llave inglesa?

18 de julio de 2008

Bioetanol para todos


Hay que estar al loro, y dentro de muy poco todo el mundo hablará del bioetanol, tanto como del futbol, la política o Gran Hermano. Hace muy pocos años éste era un tema exclusivo y acotado solo para visionarios zumbados, pero las contundentes inercias y mareas del revuelto mundo en que vivimos nos hacen llegar poco a poco a esta nueva isla perdida en el archipiélago de las energías renovables. El bioetanol.

De mica en mica y como efecto colateral al desarrollo de su proyecto, Amanita Citrina y los colaboradores del grupo de trabajo nos irán introduciendo en la cada vez menos desconocida dimensión de los biocombustibles. A quienes les sepa a poco el blog del Proyecto Bioetanol, siempre les queda darse un garbeo por las procelosas honduras de su foro de investigadores.

Según leí en una revista la semana pasada, si dispones de un vehículo Diesel, con una pequeña inversión podrías dejar de pasar por la gasolinera y comenzar a prepararte tu propio combustible casero. Y sin manipular la mecánica del coche ni ninguno de sus componentes.

Recuerden: Esto dará qué hablar.
De momento, ya da qué leer.
Al loro.

15 de julio de 2008

Meando pilas


"No, por favor. Tiene muchas y más bonitas. Ésta no, me niego."

Pues yo estaba empecinado en que sí. Realmente lo impuse, feo me está pero así sucedió, para qué decir otra cosa. Se leyó "Rusia". De hecho, yo la leí. Y me quedé bien contento.

En la universidad constituímos algo así como un "Grupo de Lectura Dramatizada" (leer poesía, leer bien o lo mejor posible, transmitiendo, pero con el papelito en la mano), y llegamos a presentar en el salón de actos de Letras dos o tres lecturas públicas según algún criterio temático: La poesía de la llamada Generación del 50, o autores más clásicos como García Lorca o Miguel Hernández.

Pues cuando montamos la de Miguel Hernández me emperré en incluir la poco conocida "Rusia", que si mal no recuerdo venía incluída en "El hombre acecha" (¿1937?). Desde luego no es lo más destacable literariamente de su obra, pero es una muestra rotunda de las finalidades a las que aspiraba el poeta en aquellos años de Guerra Civil. Y eso es destacable. Comenzaba así:

En trenes poseídos de una pasión errante
por el carbón y el hierro que los provoca y mueve,
y en tensos aeroplanos de plumaje tajante
recorro la nación del trabajo y la nieve.

De la extensión de Rusia, de sus tiernas ventanas,
sale una voz profunda de máquinas y manos,
que indica entre mujeres: Aquí están tus hermanas,
y prorrumpe entre hombres: Estos son tus hermanos.

Lo mejor llegaba dos estrofas después, cuando el elogio a la persona de Stalin era explícito. Esta era la parte que más me gustaba precisamente por ser la parte que más aborrecían la mayoría de compañeros del grupo de lectura. Con la voz más fascista que pude sacar, brazos en jarra, le dije al micrófono:

Ah, compañero Stalin: de un pueblo de mendigos
has hecho un pueblo de hombres que sacuden la frente,
y la cárcel ahuyentan, y prodigan los trigos,
como a un inmenso esfuerzo le cabe: inmensamente.

De unos hombres que apenas a vivir se atrevían
con la boca amarrada y el sueño esclavizado:
de unos cuerpos que andaban, vacilaban, crujían,
una masa de férreo volumen has forjado.

Y seguía, y seguía. Efectivamente esos hombres la carcel ahuyentaban, por que para eso ya estaba el Gulag. Pero lo más probable es que el poeta pastor no supiera nada del asunto. Eran tiempos en los que la moderación debía moderarse, y la propagandista poesia bélica no se andaba con paños calientes en sus posicionamientos.

¿Y porqué me empeciné en incluirla? Por el empecinamiento que otros tenían en excluirla. ¿No la había escrito también el poeta de Orihuela? ¿No era suya? ¿No era fiel reflejo de su momento? ¿Tanto le admiramos que censuramos una parte de su trabajo?

"¿Pero no lo ves? ¡Daremos una imagen siniestra del poeta!"

Hay que ser meapilas. Quienes nunca tienen dudas escindiendo ética y estética son precisamente quienes luego más las confunden. Quien más golpes de pecho se dan a la sazón de asumir e interiorizar la vivencia del autor es quien luego padece mayor estrechez de miras para contextualizar esa poesía.

Creo que quienes nos vinieron a escuchar se fueron comprendiendo algo más a Miguel.
Accesorio y banal, pensaron los fariseos.
Pues su frívola profundidad que con su pan se la coman.

10 de julio de 2008

Las razones del desaire

Mi amigo Breixo. Cualquiera que lo conozca diría que no duerme. Él mismo lo diría. Yo sospecho que pasa las 24 horas del día al quite de la noticia. Eso sí, de noticias siempre marginales. Si la cultura fuera futbol, a mi gallego predilecto le pirraría la tercera regional. Para comentar las aburridas mandangas de los titulares ya hay muchos.

Siempre he hecho cansina gala de mi devoción por la banda de pop zaragozana "El niño gusano". Si de algo he sido fan es de este grupo. No es poco decir viniendo de alguien tan gregario como yo. Pero llevan ya muchos años sin sacar disco (es lo que cabe esperar de las bandas disueltas), y yo llevo también muchos meses sin repasar los CD's que tengo.

Ayer tenía ganas de escribir algo, pero no tenía nada en la mollera que me pareciera interesante para compartir. Y si lo tenía, seguramente no convenía difundirlo a los cuatro vientos. Creanme... Esto de los blogs es mucho menos privado de lo que parece... La cuestión es que, a falta de recursos, se me ocurrió colgar un video de mi grupo favorito. Después de tantas semanas sin bloguear, debía colgar algo bueno.

Hoy leo un comentario de Breixo sobre una noticia de ayer: Sergio Algora, vocalista y líder del grupo "El Niño Gusano", acaba de fallecer.

Me acuerdo de una ocasión que fuí a verles en concierto. Desde luego no fue la única que los ví actuar. Esa vez era en Molins de Rei o en Sant Feliu, por ahí. Fuimos tres amiguetes, y contra toda costumbre llegamos al lugar algo más de una hora antes de lo previsto. Ellos se fueron a buscar tabaco y yo me acerqué sediento a un bar próximo al garito donde se daría el concierto. Me senté a la barra y pedí un trinaranjus. De eso me acuerdo porque dos minutos después, cuando llegaba mi trinaranjus (limón, como la Infanta separada), me dí cuenta que justo a mi lado y sentados en esa misma barra estaban los Niños Gusanos echando un trago antes de irse a afinar las guitarras y demás. Aluciné unos 10 segundos, y a continuación tomé una decisión de la que jamás me arrepentí: Decidí no mirarlos, no escucharlos, sentarme más lejos, pagar inmediatamente, y largarme ipso facto, lo más rápido posible.

¿Porque? ¿Qué clase de fan haría algo así?

Pues el fan que no quiso embalsamarlos ni exponerlos en plena Plaza Roja.

Comprendí en aquella barra que corría el riesgo de repetir el error. Un par de años antes había entrando en el mausoleo de Lenin, allá en Moscú, frente al impresionante Kremlin. Y fué un jodido error. Dramático. El mito cedió ante la momia. ¡Enfréntate a la piedra falsa de la verdad! Da igual, la vulgaridad de la vivencia real es un rodillo que todo lo puede. Toda figuración platónica, por sólida que parezca, se desmorona si la tocas.

Sr. Algora, reciba de éste fan el cálido y afectuoso saludo que sin saberlo se le negó aquella tarde en aquel bar, minutos antes de aquel concierto. Disculpe el retraso. No hubo traición en el desaire, más bien fidelidad.

9 de julio de 2008

Sigan con el sucedaneo, cabritillos


Esta era una banda mítica interpretando una mítica canción pop. Non plus ultra.

Si el vulgar y grasiento chapapote musical que hoy manda e impera ya basta para saciar tu apetito, no toques el "play", ni se te ocurra, no oigas nada de esto.

Podrías acostumbrarte a algo demasiado bueno, a algo demasiado escaso. Y no queremos eso.

7 de julio de 2008

El hombre que viene

Después de las incomprensibles injusticias que han acaecido en esta última edición, os contaré como quiero que acabe Operación Triunfo este año:

Hasta ahora han estado luchando las fuerzas del orden contra las del caos. Virginia sirve a Pang Tang, y el resto son melniboneses palmando semana tras semana. Paroxismo sin fín entre las huestes demoniacas.

Pero entonces llega la actuación del artista invitado. Boutade o sabotaje de producción, no se sabe, pero no será ni Carlos Fonsi ni la nueva cantante de la Peya de Van Gog. Entra en escena un Campeón de la Luz, poderoso sobre la pasarela, pisando fuerte, y el silencio se adueña del plató. Él conoce muy bien los bioritmos de todo show y no deja nada a la improvisación. Comienza a chasquear sus dedos, y en ese preciso momento decide arrancar suavemente con su cantinela, subiendo poco a poco el tono:

"Sabandei, sabandán... sabandei, sabandán... ¡Aret-ma-chu-pei!"

Esos dos vasos de tubo podrían estar chocando hasta el amanecer. El público, los profesores, el jurado, Jesús Vazquez y el mismísimo Mejide... Todos fritos y catatónicos, no hay academia que pueda prepararlos para esto.

Entonces, en un momento fatal y preñado de puro dramatismo, lanza su grito desconsolado a los ocho vientos: "6.000 pesetas de güiski, Torrente".

Orgulloso y vencedor, alza al cielo su puño cerrado sobre el micro. That's my generation.