7 de marzo de 2008

El verdugo es un vacio

El verdugo es un vacio, una cuchara de espuma de rabia,
burla de aliento desteñido, deslucida mitad que no espera,
es la sucia bolsa que olvida la vida sucia,
es el temeroso disfraz entre muros de algún desierto bajo piel.

El hombre al hombro lleva
un manto de ecos.
Otro será un sucedaneo de lo que crece y cruza,
Tragedia del blanco carbón
envidiosa de negruras.

El hombre vuelve, siempre, queda, siempre, vuelve, queda,
y su nombre en arcos de triunfo rebotando en los peajes.
Ni capa ni saldo: Hombre siendo la voz y la palabra.


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