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7 de septiembre de 2007

APJ por el destape (1ª parte)

Como habituales de este blog, algunos de ustedes ya saben que en APJ nunca nos hemos privado de recurrir a toda suerte de ardides con tal de incrementar el número de visitas. Técnicas de márqueting "arrastrao", como SMS's masivos a las amistades, comentarios habituales en la vecindad bloguera, o directamente mencionar la dirección a la mínima oportunidad en cualquier foro (venga o no venga a cuento)...

Desde luego, no es el ánimo de lucro lo que inspira esa ambición. Es la vanidad, la puta vanidad. Escribimos para ser leídos, es así. A veces es terapéutico escribir sin más, solo por escribir, pero esas veces son las menos. Al blogista le gusta ser leído, no me jodan con lo contrario. Un lanitas del tres al cuarto -un abrazafarolas- diría: "No, si yo tengo un diario en interné pa escribir desde el cibercafé o desde donde sea... Es una vivencia íntima y personal... y si encima me leen extraños, es solo algo colateral...". ¡Y una mierda! ¡Exhibicionista!

De modo que vamos a dar un giro de tuerca más a nuestras retorcidas técnicas de captación: Acabamos de llegar a las 900 visitas. Desde la redacción de APJ les confirmamos que al llegar a la visita número 1000 procederemos a colgar el reportaje de un DESNUDO INTEGRAL. ¡Qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte! Eh, y sin obscena mediocridad. Será una desnudo bastante natural, algo sofisticado y de buen gusto...

Ya sé, ya sé... Para ese viaje ustedes no necesitan esas alforjas. Hay otras páginas que ofrecen mucho más (en ese aspecto) a la primera visita.

Pero no son APJ. Ni pa lo bueno, ni pa lo malo.

¿La verdad? Envidiamos a los directivos de Intervíu, que de vez en cuando salen en la tele diciendo que su lector habitual gusta por igual de admirar las cachas expuestas como de reflexionar acerca de sus interesantísimos artículos de investigación.

¿No tienen curiosidad?
Vamos, morbosetes... ¡Visiten, visiten!