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12 de diciembre de 2007

CLAVES BREVES Y SIN EMBARGO IMPRESCINDIBLES PARA DESCUBRIR A UN IMPOSTOR DISFRAZADO DEL CHUSCO Y DESBARATAR ASÍ LOS PERVERSOS PLANES DE LOS INVASORES


He estado pensando recientemente en “La invasión de los ultracuerpos”. La peli esa que sale el Donald Sutherland, no la penúltima de la Kidman. No lo digo por desdén al remake, es solo porque aún no la he visto.

Soy perezoso y anacoreta –solo son tendencias, no dramaticemos- a la hora de cuidar las viejas amistades, o de prodigarme nuevas. En ese sentido, pueden pasar varios meses entre dos cafés con la misma persona. Años, respecto a los amigos más emigrantes.

Y siempre cabe la posibilidad de que, en ese ínterin, los marcianos se decidan de una vez por todas a suplantarme por un replicante impostor. Es lo que en Física llamarían una “probabilidad no nula”. ¿Que con qué propósito? ¡Qué más da! Los designios de caprichoso gobierno marciano son inescrutables. Saben que a menudo estoy por la noche apuntando a su planeta con el telescopio, haciendo fotos a las Pléyades (o a Saturno, si me pego un madrugón).


Desde luego, suplantarme representa un fiasco estratégico si consideramos el retorno de la inversión. Deberían darse cuenta de que geopolíticamente son mucho más interesantes otros individuos: Al Gore, Al Pacino, Al-fonso Covelo; Otra opción útil puede ser suplantar a los Calejo o a Mr. Gibert, dado que los tres son Inmortales y trabajan en las entrañas del Aparato; Desde luego Darth Querol es otra alternativa sugerente si lo que pretende el marciano es confundir al marxiano; Dar el cambiazo con Breixo es una idiotez: Se contribuye mejor a los intereses marcianos dejando que este terrícola circule libremente. Del Danielo, Filipao y del Oncle Jack, olvídense, los tipos ya son unos marcianos de soca i arrel; Con Mayra, imposible (antes le roban el bolso o la lotería que dejarse secuestrar); Seguramente Pau ya se ha inoculado algún antídoto de su invención capaz de bloquear el proceso de suplantación, en cuyo caso Noelia también está vacunada (fijo). Y a Bárbara no hay especie alienígena capaz de copiarla: Creedme, alienígenas, sé de lo que hablo.

Sin embargo, no me abstraigo de la sospecha de que los marcianos vendrán a por mí. Por tanto, por prevenirme de los planes marcianos y tener recursos para frustrarlos, indicaré a propios y extraños ciertas señas características que podrán chequear; Detalles nimios que al rebullonero y despistado marciano se le pasarán por alto, pero que en el siguiente informe se describen escrupulosamente:

  1. Nariz: El auténtico Chusco tiene una pequeña verruga en la cara exterior de la junta derecha de la napia, junto al orificio nasal derecho. Claro que, si lo vemos desde la óptica del observador, todo lo dicho queda a la izquierda. Lo que en cualquier otro sujeto constituiría un defectuoso “granako en tol jeto”, aquí ese pequeño apéndice confiere un elegante equilibrio al grato y complaciente diseño global.

  2. Oreja: Es manifiestamente apreciable un lunar de apenas 1’5 milímetros de diámetro en medio de la cara frontal de lóbulo de la oreja izquierda. Desde la óptica del observador, la oreja derecha.

  3. Gestos del cuello: Un indicio claro de que estamos ante un impostor chusquil sería advertir que en el transcurso de 15 minutos el sujeto observado no se ha hecho crujir el cuello –logrando un sonoro chasquido- con una rápida e instintiva inclinación de la cabeza hacia delante ladeándola a la derecha. Desde la óptica del observador, el tarrúmen se ladea a la izquierda.

  4. Dicción: Las malas lenguas sostienen que la “r” doble y la “s” no son precisamente los puntos fuertes de la dicción del auténtico Chusco. Sin embargo, fuentes reputadas afirman que sentado, concentrado y sin distracciones ni pestañeos puede llegar a soltar de una sola tacada “El perro de San Roque no tiene rabo…” con un nivel más que satisfactorio.

  5. Boca: Por razones que escapan al actual desarrollo de la investigación en el campo de la neurolingüistica, el sujeto a suplantar tiene marcada querencia por torcer progresivamente la boca si la frase no se compone exclusivamente de palabras monosilábicas. De tal modo que la mandíbula inferior viene a desviarse hacia la izquierda. Desde la óptica del observador, la que viaja a la izquierda es más bien la mandíbula superior, lo que confiere al conjunto una inquietante torsión espiral con la que desconcertar al interlocutor. Trucos de abogado o Efecto Coriolis, quien sabe.

Si con esto no tenemos suficiente, siempre se puede acudir al hombro derecho (el izquierdo para el observador, por Dios, no me lo haga repetir) y ver si está o no está la imprescindible mancha oscura del tamaño de una lenteja que propiciada por aquel simpático chavaluco que a los 9 años le pasó un trueno que ya llevaba la mecha encendida para ahorrarle trabajo (Sí, Raúl, un trueno… no empieces con la cantinela de la pirotecnia en L’H). Pero hay que tener las ideas muy claras para lanzarse a esta última comprobación si no se hace en el contexto de la piscina, la playa o circunstancias afines… Si la sospecha resultara finalmente infundada se daría lugar a una situación confusa y manifiestamente malinterpretable al parecer del sujeto observado.

De modo que, estimado amigo, la próxima vez que quedemos para tomar un café deberías recordar todos estos detalles. Quizás el individuo que pida al camarero un carajillo no sea realmente yo.

Pero si el impostor pide ese carajillo con anís, exige que sea "del mono" y por nada del mundo de Marie Brizard, a la par que levanta una ceja haciéndose el interesante, habrá que reconocerles a los marcianos que han hecho un buen trabajo.

Felicítales de mi parte.