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15 de junio de 2007

Sin espacio


En poco tiempo se ha popularizado la palafra "friki" (Anglo-ortografistas Sin Fronteras, olvídenme). Antes quizás servía para señalar al excéntrico, al feito, al granuliento adolescente que en el insti no hablaba con nadie excepto con algún amigo klingon imaginario. La cosa ha evolucionado a otros derroteros, y ahora hay candencia en los bares para ver quién es más friki: las series Sci-Fi, debatir cúal es la mejor consola, "yo también jugué al rol", las prestaciones del mp4, o la profundidad de esa peli manga. Pero ahora los frikis de soca i arrel se alzan ante la moda de los advenedizos, y aparecen nuevos nombres, escuelas, grados, especializaciones y variantes geoculturales. ¿Sabe usted que es un nerd? ¿Oyó hablar de los geeks? ¿Que es un otaku en Japón, un mateo en Chile, o traga en Uruguay? Son reductos para reivindicarse diferente, son la cueva del anacoreta. Bueno, las referencias latinoamericanas me suenan más a insulto heterocompuesto del tipo "empollón" o "cuatro-ojos" pero con más mala hostia... Pero por lo general, Nerd, Freak, Geek u Otaku son identidades que se asumen con el orgullo de la diferencia.

Me da igual. Quien quiera excluirse, que se excluya.

Por las razones que sean, en la España de hace 15 años se veía en la TV un huevo de partidos de futbol. Ahora hay más variedad, gracias a la llegada de las plataformas digitales, Alonso y Hamilton, la Copa América, y cuatro cosas más. Pero la presión del deporte en los medios de comunicación es aún mayor todavía que hace 15 años. Porque ahora el plato fuerte del menu futbolero no es el partido de futbol. Ahora la TV está rebosante de ese inagotable debate insustancial que es el "meta-futbol".

Lo siento: Todo esto ME ABURRE SOBERANAMENTE. Comprendo que sea el gusto mayoritario, pero también las minorías merecen ser atendidas, aunque solo sea por segmentación de marketing.

Es así. ¡Y es que me dá igual! Y soy un gañán, no digo que me aburre el futbol porque lo que me pone sea la filosofía, o el arte contemporaneo, o la cría del cangrejo ibérico. Qué vá... Mis evasiones son igual de frívolas que el jodido deporte. Pero son otras, no el jodido deporte. Pido que reinventen un nuevo opio, que éste ya no me sirve.

Me da igual quién gane esta liga. Un punto de íntimo sadismo dice en el fondo de mi entrañas: "Qué la gane el Sevilla, que así son más los que se joden". Y sí, me avergüenzo de sentir ese rencor ilógico, es enfermizo. Pero estoy harto de encender la radio cuando puedo encenderla (al mediodía, o al volver a casa al acabar la tarde, o a medianoche en la cama) y tener que elegir entre el puto deporte o las insufribles radiofórmulas. Si veo el telediario, ¿qué porcentaje del tiempo se va a dedicar al deporte? Admitámoslo de una vez, eso también es patológico.

Medios de comunicación, y clientes de sus espacios publicitarios, ¿Qué pasa conmigo? O consumo información (?!) deportiva, o me exilio en la catacumba de los frikis. Porque el creciente corazoneo no es opción, no me sirve. No quiero documentales sobre Deleuze o películas de dogma escandinavo. Solo pido evasión, pero diferente y creativa, eso es todo. No más, pero tampoco menos.

En una semana, se acaba la liga. Pero el relevo no es menos halagüeño. Ahora vendrá el ciclismo veraniego: Helicópteros, dopping, debates tácticos, y mamoneos con el sponsor. El mismo coñazo de siempre.

La tierra de nadie, siempre igual.
Ni con los inclusores, ni con los excluidos.
Ni dictadura ni exilio.
Otra vez sin espacio.