Sobre estas lineas, HE-MAN saluda a los espectadores de NO-DOCriticar a la COPE es demasiado facilón.
Tanto, que a menudo resulta inevitable:
Quien más o quien menos ha escuchado el corte con el ingenioso comentario de Cesar Vidal en el programa de Losantos respecto al escasamente afable griterío dedicado a Zerolo durante el minuto de silencio en la concentración celebrada en Madrid la semana pasada contra el último atentado de ETA (humpff... cojo aire...). El elegante intelectual dijo algo así como que “vaya cara descompuesta pone Zerolo porque le gritan y le siguen tres señoras mayores, menos mal que no son dos chicarrones… bueno, igual se los hubiera ligado…”. Si no cito literalmente, en poco me equivoco.
Y hoy escucho la última perla de Losantos (DJ resident) donde pone a parir a Gallardón por emocionarse en público en la presentación del libro de Fraga al hablar de la íntima amistad que siempre tuvieron él y su padre con el fundador de su partido, y la gratitud que le profesa. Losantos se escandaliza, diciendo que las lágrimas se entienden en un anciano senil, pero no en un hombretón hecho y derecho. “¿Y éste pretende liderar la derecha? ¡Qué escándalo!”.
Pocas certidumbres atesoro, pero veo más probable que me otorgen el nobel de medicina el año que viene a que, algún día, mis torpes dedos introduzcan una papeleta electoral del PP en una urna.
Pero eso no excluye que me gustaría ver una derecha representada por una persona honestamente asequible a la emoción y al sentimiento. Y si se lo pide el cuerpo, a la lágrima.
Y si se lo pide el cuerpo, también al chicarrón.
Tanto, que a menudo resulta inevitable:
Quien más o quien menos ha escuchado el corte con el ingenioso comentario de Cesar Vidal en el programa de Losantos respecto al escasamente afable griterío dedicado a Zerolo durante el minuto de silencio en la concentración celebrada en Madrid la semana pasada contra el último atentado de ETA (humpff... cojo aire...). El elegante intelectual dijo algo así como que “vaya cara descompuesta pone Zerolo porque le gritan y le siguen tres señoras mayores, menos mal que no son dos chicarrones… bueno, igual se los hubiera ligado…”. Si no cito literalmente, en poco me equivoco.
Y hoy escucho la última perla de Losantos (DJ resident) donde pone a parir a Gallardón por emocionarse en público en la presentación del libro de Fraga al hablar de la íntima amistad que siempre tuvieron él y su padre con el fundador de su partido, y la gratitud que le profesa. Losantos se escandaliza, diciendo que las lágrimas se entienden en un anciano senil, pero no en un hombretón hecho y derecho. “¿Y éste pretende liderar la derecha? ¡Qué escándalo!”.
Pocas certidumbres atesoro, pero veo más probable que me otorgen el nobel de medicina el año que viene a que, algún día, mis torpes dedos introduzcan una papeleta electoral del PP en una urna.
Pero eso no excluye que me gustaría ver una derecha representada por una persona honestamente asequible a la emoción y al sentimiento. Y si se lo pide el cuerpo, a la lágrima.
Y si se lo pide el cuerpo, también al chicarrón.

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