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26 de marzo de 2008

Los malos malos pero que te cagas


El otro día tuvieron la gentileza de recordarme uno de los acontecimientos más bochornosos y a la vez más gloriosos de mi paso por la UAB y por el MEP (o AEP, o AEP-EE, o como quiérasele llamar).

Aquel día alguien sabio, inteligente, simpático, hermoso, justo, honorable, apuesto y bondadoso, y sin embargo tan modesto que me ha solicitado que no le identifique, accedió a montar una perfomance electoral disfrazándose de Dart Vader en condiciones manifiestamente precarias; Las mallas y el peto realmente eran de Batman, aunque supimos camuflarlo. El propósito era defendernos de la agresión asamblearia ante las Elecciones al Claustro General, y para ello Vader debía pasear por la UAB saliendo desde el comedor de la Plaça Cívica mientras sus camaradas no disfrazados (o por lo menos, no más de lo habitual) repartían, aparte de un completo programa electoral de veinte páginas, una octavilla bastante parecida a la foto de arriba. "Los malos malos pero que te cagas". Debimos de hacerlo muy bien dado el notable e inmediato resquemor que nuestra iniciativa suscitó entre las soliviantadas filas asamblearias. Tampoco era dificil que se soliviantaran quienes vivían por y para sentirse agredidos por el universo. En plan de coña dijimos una verdad como un templo: Las mal llamadas "Asambleas de Facultad" tienen dirigentes, no son más democráticas que un sistema de partido único sustentado por soviets, y eran realmente cuatro tipos quienes cortaban bacalao, mientras que la función de otros cuatro tipos eran partir caras si el guión lo exigía.

No diré que todos aquellos que apoyaban al bloque asambleario (CAF, la chunga y falsa AEP de Ciencias Politicas, Alternativa Estel, y BEI) fueran gente violenta. Incluso unos pocos y pocas eran gente grata y encantadora, pero el colectivo era efectivamente gobernado por los cuatro cínicos de siempre, y siempre iban de la mano de psicopatoenergúmenos violentos que impedían cualquier entendimiento con cualquiera. El tonto útil para una Administración no interesada en un movimiento estudiantil cohesionado y organizado.

Así que en esa ocasión, como en tantas, les dimos una paliza como nosotros sabíamos y queríamos darla: Electoralmente.

Han pasado muchos años, unos doce o catorce, pero aún me estoy riendo. ¿Aún estarán esos cuatro gruñendo su rencor por las esquinas? Si es así, a mi em rellisca, pavu.