
Anoche repasé un par de capítulos de la 6ª temporada de “Los Soprano”. Recuperándose en el hospital de una herida de bala, Toni Soprano está con otros dos enfermos viendo un combate de boxeo en la tele. Un capo de la mafia, un físico teórico, y una estrella del hip-hop. A mitad de la escena y suscitada por la imagen de los boxeadores, comienza una charla entre los tres pacientes acerca de la inconsistencia ontológica de la noción de particularidad (ya lo ven, no solo Tarantino juega a estos contrastes…). Cada cual con su registro, acaban coincidiendo en que la independencia de la parte respecto al todo es seguramente una ilusión que nos impone la costumbre para parcelar la percepción de la realidad. Eso lo simplifica todo. Y lo simple es más accesible.
El sábado me envió Manolo un texto de Carles Navales, “Ciutadans pel Nacionalisme”, donde el autor da su opinión de la inconsistente estrategia de comunicación identitaria de los gobiernos CIU respecto a los votantes más jóvenes. Coincidencias aparte con el artículo, me resulta curioso recordar como los telenoticies pasaban directamente del mapa meteorológico catalán al europeo. ¿En serio no se faltaba al respeto de nadie, ni siquiera a un nivel intelectual? ¿Acaso es más leve la marca fronteriza de los Pirineos que en la Noguera Ribagorçana? ¿En el mapa espiritual de quién?
El sábado me envió Manolo un texto de Carles Navales, “Ciutadans pel Nacionalisme”, donde el autor da su opinión de la inconsistente estrategia de comunicación identitaria de los gobiernos CIU respecto a los votantes más jóvenes. Coincidencias aparte con el artículo, me resulta curioso recordar como los telenoticies pasaban directamente del mapa meteorológico catalán al europeo. ¿En serio no se faltaba al respeto de nadie, ni siquiera a un nivel intelectual? ¿Acaso es más leve la marca fronteriza de los Pirineos que en la Noguera Ribagorçana? ¿En el mapa espiritual de quién?
Me levanto esta mañana. En las noticias, la aparición de un think tank en Catalunya denominado Cercle d’Estudis Sobiranistes. Desde entornos profesionales de CDC y ERC bullen las ideas. En TV3 una tertulia: Uno dice que los partidos deben vehicular los deseos soberanistas de la población. Ese otro replica que antes hay que repasar presupuestos para ver si esos deseos son quiméricos. Y aquella otra protesta porque esos balances (los que sean) no son accesibles y se ocultan maliciosamente (cabe deducir que por el contubernio entre Madrid y el colaboracionismo amontillado). No me preocupo por conocer el nombre de los contertulios. Hace años que ya no me interesa.
ERC de Castelldefels se desmarca de la celebración de la Diada porque PSC y ICVEUiA no apoyan la propuesta de ERC y CIU de retirar del consistorio la bandera española durante las celebraciones, “com a signe de reivindicació nacional i de reconeixement dels homes i dones lliures que han lluitat pels drets col·lectius de la nostra nació”. El todo y la parte, aquí también a confusión.
Irrealidad y boxeo a todas horas.
Tengo un plan: Tras un stage de 3 meses con auténticos chamanes navajos, creo que estaré en condiciones y perfectamente capacitado para invocar al Espíritu del Sagrado Avatar del Poble Català. Lo mejor es hacerlo a medianoche, con luna llena y en el Bruc. La estatua del Timbaler farà de tótem, y con tizas de colores trazaré en el suelo la estelada marca de invocación. Entonces, tras cantar y danzar el mantra espiritual Els Segadors (la versión buena, la más reciente versión reducida de tres estrofas que no comete el error originario de reconocer la soberanía de la casa d’Anjou), sin que se me caiga la barretina, al son de la mística gralla…
El Avatar se encarnará, y le preguntaré qué cosas le quitan el sueño. ¿Qué dirá Manitú?
Por concluir: Los vicios ajenos no expían los propios. Si la estrategia del esencialismo político españolista por parte del PP es reprochable, la del esencialismo político catalanista no lo es menos. Mientras tanto, seguro que Manitú me hablaría de mil cosas antes que de exclusividades identitarias, ustedes y yo pondríamos la mano en el fuego.
Desengáñense y retomen “Corazón Loco” de Antonio Machín: Nos vendría bien comprender cómo se pueden querer dos (o más, o ninguna) banderas a la vez… Y no estar loco.
Pero sobretodo, si lo desean, sean ambiciosos. No hay ninguna razón para conformarse solo con lo simple, por muy accesible que sea. Rechacen comparaciones odiosas: El Tibet es el Tibet, y Catalunya seguramente sea algo bastante parecido a lo que usted ve, oye y huele cuando baja a comprar el pan.
El "burro" de las esencias.
¡Qué manía con destaparlo!

2 comentarios:
Bueno, bueno, antes de nada, felicitarle por su onomástica y desearle (aunque sea a posteriori, un feliz día).
Dicho esto, para mi lo más importante de todo esto es que siempre utilizamos las banderas para sentirnos diferentes y, a la vez, porque nos es más fácil hablar de soberanía que intentar acercar nuestras posturas y decidir cambiar el mundo (es decir, es más fácil sentirse de un color u otro y pelearse como cortina de humo para no hablar de que parte del presupuesto va hacia este u otro colectivo).
Hemos pasado del pan y el circo al burro de cuatre barres y el toro de rojo y gualda.
Estoy de acuerdo en parte, pero tambien creo que la identidad es una necesidad psicologica en tanto que animales sociales.
Es aceptable que exista vocación identitaria (vamos, que no hay mas remedio pq somos humanos). pero una cosa es el apetito que cada dia el organismo necesita, y otra cosa es la publicidad que estimula artificialmente mucho más de lo necesario esa glotonería.
En fin, ya ves que he colgado otro post sobre el tema. Tu mismo, este es aún más barroco.
Publicar un comentario