7 de junio de 2007

Las cuentas del Gran Capitán

Me apetece escribir sobre un personaje histórico por el que siento gran simpatía: Gonzalo Fernández de Cordoba, militar y aristócrata del siglo XV, más conocido como "El Gran Capitán".
Esos viejos amigos MEPeros que saben de mi oscura admiración por Darth Vader verán en ello una prueba más de cierta afinidad por mi parte (nunca confesada) hacia lo castrense. Bueno, trataremos el asunto en otro post dedicado a Vader, Javert y Rorschach (Walter Kovacs en Watchmen).
Al Gran Capitán se le puede admirar -o no, cada cual verá- por haber reinventado el arte de la guerra, y por sentar las bases técnicas de la organización militar que quedaron vigentes desde los albores de la edad moderna con sus célebres campañas italianas hasta las tácticas de resistencia y despliegue del Vietcong durante la guerra de Vietnam.
Pero hablo de simpatía, y lo que realmente me genera esa sensación fue su agria discrepancia con Fernando el Católico. La anécdota, más o menos fiel, pasó a conocerse en la historia como "Las cuentas del Gran Capitán":
Después de vencer en 1503 al ejército del rey francés (Luis XII) en la batalla de Seriñola, Gonzalo Fernández de Cordoba domina finalmente Italia, constituyéndose como Virrey de Nápoles al servicio de los Reyes Católicos. No hay problema, el territorio de las Dos Sicilias permanece bajo dominio español hasta la llegada de los Borbones en 1714. En el haber de Gonzalo ya contaba su exitosa intervención como negociador de la rendición de Granada, y en Europa ya se le conocía como un genio combinando y mezclando infantería, caballería y artillería.
Pasan los años y muere la reina Isabel, quien al parecer tenía cierta predilección por el militar cordobés. A todo esto a Fernando, que ya era de por sí bastante mirado con el control presupuestario, para colmo de males encima le vienen cizañando contra Gonzalo desde la nobleza cortesana: "Mira este tío, qué fama y qué prestigio tiene, qué poder ha acumulado, cuantos seguidores, y ahí está, mandando en Nápoles más que tú". Tanto pinchar que Fernando finalmente revienta, y manda requerir a Gonzalo que le justifique pormenorizada y puntualmente los gastos en que ha incurrido la Corona en toda la campaña italiana.
Aquí es donde también revienta Gonzalo, quien contesta al rey en los siguientes términos:
"Yo os mostraré un cartapacio mío más verdadero que todos esos libros públicos, y veréis que he gastado más de lo que he recibido; y yo os juro que por pleito lo tengo de cobrar:
  • 200.736 ducados y 9 reales en frailes, monjas y pobres, para que rogasen a Dios por la prosperidad de las armas españolas.
  • 100.000 ducados en palas, picos y azadones, para enterrar a los muertos del adversario.
  • Otros 100.000 ducados en guantes perfumados para preservar a las tropas del mal olor de los cadáveres de sus enemigos tendidos en el campo de batalla.
  • 160.000 ducados en poner y renovar campanas destruidas por el uso continuo de repicar todos los días por nuevas victorias conseguidas sobre el enemigo.
  • 100 millones de ducados por mi paciencia en estas pequeñeces en escuchar ayer que el Rey pedía cuentas a quien le había regalado un reino."

Según tengo entendido, Gonzalo fué depuesto en sus funciones. Regresa al poco a su tierra andaluza, donde acabaría retirándose por completo del servicio público hasta su muerte pocos años después.

Verdad o tópico, movido Fernando por celos o por otros motivos, exactamente Gonzalo con estas u otras palabras, no me pueden negar que la historia de las famosas cuentas del Gran Capitán no es curiosa. Y también simpática.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Oi, achei teu blog pelo google tá bem interessante gostei desse post. Quando der dá uma passada pelo meu blog, é sobre camisetas personalizadas, mostra passo a passo como criar uma camiseta personalizada bem maneira. Até mais.

El Chusco dijo...

Impresionante, el tipo este viene y me cuelga un anuncio de sus cutrecamisetas. Solo le faltó decir "Eu sou a sua sombra."